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como ser una buena prostituta

como ser una buena prostituta

Primera lección: el capital.

La primera pregunta que debe hacerse una mujer es: ¿quiere realmente ser una prostituta? "Porque una cosa es la fantasía y otra, la realidad", explica Borrell. Ahora, también ha de tener claro que las tarifas no son lo que eran, así que hay que acomodarse. "En parte, por la recesión, que afecta a los bolsillos del cliente como a todo hijo de vecino, pero también, como subrayan desde el portal PhotoEscorts, por la multiplicación de la oferta", explica el artículo.

 

Segunda: encajar el estigma social.

"Te enfrentas a la idea preconcebida de 'eres-puta-porque-no-sabes-hacer-otra-cosa' y, por lo tanto, nadas en inseguridad", señala Borrell y agrega: "Se hartan de repetir que todas somos esclavas, sumisas, humilladas y violadas; que no puedes decir que 'no' a las demandas del cliente, y eso es falso". Así que la invitación es a no sentirse mal, sino empoderarse. "Si es una elección libre -continúa Borrell-, no hay trabajo en el que la mujer se empodere tanto desde el primer minuto como el de puta. El cliente elige entre la oferta, pero las riendas las lleva la profesional. Eso les debe quedar claro".

 

Tercera: tiene que gustarle el sexo.

"Una puta a la que no le guste el sexo es como una anoréxica metida a crítica gastronómica", puntualiza Borrell. De manera tal que es preferible que lo gocen. "Es imprescindible que la puta entienda que primero es ella. Ya tendrá luego oportunidad de conocer muchas variedades de penes y de saber cómo se comportan", explica.

 

Cuarta: ética profesional y publicidad.

Lo que digan debe ser verdad -si se promocionen como rubias, 1.70m, deben serlo-. Muéstrense como son.

 

Quinta: inteligencia emocional y empatía.

"Al parecer -dice el artículo-, la gracia no es hacer muchos clientes, sino retenerlos, y saber manejar cada una de las situaciones". En palabras de la 'escort', "ahí es donde se ve quién es buena profesional, si no pasas de ser puta a ser zorra".

 

Sexta: no derroches; ahorra.

"Cada una guarda lo que quiere, pero lo óptimo es destinar un tercio al ahorro", explica Borrell.

 

Séptima: en el vicio, también debe haber virtud.

La voz de la experiencia dice que "uno de los trabajos de la puta es enseñar al hombre a ser mejor amante, que se vaya a su casa y sepa hacerle algo nuevo a su pareja. También arreglamos problemas, ¿eh? Una vez recuperé a un SSPM (Solo le Sirve Para Mear). Aquello estaba muerto. Tardé un año, pero lo conseguí. Eso es lo que realmente tiene precio".