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como practicar sexo oral

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La palabra fellatio o felación viene del latín “fellare”, chupar. La acción de succionar un pene también es conocida como mamada, felación…

Yo aún no me he topado con ningún chico (ninguno) al que no le guste que se la chupen. Pero no se de donde les radica esa fijación, aunque a las chicas también nos gusta que nos lo hagan como dios manda, faltaría más… o no? Por eso, por lo realmente excitante que resulta (y por la lógica imposibilidad que tienen nuestros compañeros para chupársela a sí mismos) las felaciones son un arma de poder, un premio, un acto generoso o una heroicidad si consigues hacerlo adecuadamente. Comerle el pene a un hombre es uno de los mejores placeres de la vida. Es triste pensar que algunas mujeres (u hombres en el caso de los gays) no aprecian lo divertido que puede ser. La principal razón (aparte de que les pueda dar asco) es que no saben cómo hacerlo correctamente y por ello no termina de gustarles. Es evidente que puedes creer que la chupas bien ¿Pero… como llega alguien a esa conclusión? Quiero decir, puedes creer que lo haces bien pero nunca lo puedes saber a ciencia cierta. Si no tienes la suficiente confianza con la pareja, nadie te va a decir que eres un paquete, incluso te dirán que eres un/a crack… Pero aún así no hay que tenerle miedo, puede ser muy fácil aprender a ser una fabulosa/o chupadora/or de penes, y hoy voy a orientarte un poco. Y por supuesto, en caso de duda, pregunta como le gusta a él y de que manera, no te cortes!! Con que pronuncie una o dos palabras (si susurra un “siii” o un “muuuuy bien” o un “oh, sí sí sí sí”) será suficiente.

Obviamente hay muchas formas de hacer felaciones, y lo recomendable es utilizar distintas técnicas juntas. No tiene importancia el lugar que escojas, puede ser en casa, en la cama o en los probadores de algún centro comercial, pero necesitas sentirte relajada/o y cachonda/o a la vez para hacerlo bien. Pero digamos que estás con un hombre que te gusta y sabes que a él le apetecería una buena mamada en este momento. Así que manos a la obra (o a la boca nunca mejor dicho).

Lo primero sería un acercamiento, (con higiene esto siempre) y preservativo en el caso de que fuera necesario, se va acercando la boca con suavidad al miembro en cuestión. Se trata de arrimar la boca, sin introducirse nada dentro aun y sin chupar. Como mucho ir besando húmedamente.

Mantenla agarrada en tu mano y siente si hay alguna respuesta allí abajo. Sujeta sus testículos en la mano izquierda y el pene en la derecha. Apriétala suavemente y poco a poco hacia abajo en dirección a la base del mango y disponte a chupar. Recorre tu lengua sobre tus labios para tenerlos listos y húmedos, y mira la cara de tu chico. Él quiere mirar como lo haces. A los hombres les gusta mirar, les excita un montón. Ahora abre tu boca ligeramente para excitarlo y acércate junto a su miembro. Respira en él, sóplale con tu aliento caliente. Saca tu lengua y tócale ligeramente con ella.

Asegurándote que tu lengua está goteante de humedad, comienza en la base de su mango y lame hacia arriba, lentamente. Gira tu cabeza de lado y simula morderle, suavemente colocando tus dientes en su carne (cuidadito con los dientes que es muy molesto y puedes hacer daño). O cierra los labios y restriégala contra ella. Humedécelo de nuevo con tu lengua y usa tu mano para esparcir el líquido alrededor si es necesario. Un pene húmedo se ve y suena más cachondo que uno seco y a ellos les excita mucho más. Intenta que las manos nunca estén quietas. Como tu mano izquierda mientras tanto está tocando sus testículos, puedes también querer buscar debajo y detrás de ellos para encontrar ese área tan sensitiva justo antes del ano, o incluso pasar tus dedos sobre su agujero muy levemente. Ya que el músculo que causa la erección comienza ahí atrás, esto producirá una agradable reacción en su pene. O puedes incluso juguetear con la lengua sobre sus bolas y pasarla suavemente a lo largo del perineo.

Después que hayas lamido su mango un montón de veces y esté todo húmedo y duro, tu chico comenzará a retorcerse con frustración si no comienzas a tomarlo en serio. Una rápida mirada a su cara te hará saber cuando estás llevando las cosas demasiado lejos. Atormentar es bueno… hasta un punto. Ahora pasa la lengua por el frenillo primero de forma lenta y después rápidamente. Con suavidad siempre pero no te detengas. Continúa tu larga, húmeda lamida sobre la punta, insistiendo en el agujero del centro. Mantén tu lengua en él, si puedes, pero no chupes su cabeza aún.

Recorre con tu lengua el borde de su capullo, por todo el contorno, haciendo frecuentes pases por la piel tierna. Aquí es donde la mayoría de los hombres son más sensibles. ¡Pero no todos! Hay una cosa que para saber si lo estás haciendo bien, tienes que aprender a hacer, tan pronto como estés cómoda/o: Hacer preguntas. Cada hombre es único, y también su pene.

 

Estruja el mango y mira si brota un líquido claro. Si lo hace, baña tu lengua en él y espárcelo. Se extenderá contigo y parecerá fantásticamente erótico a tu compañero. Ahora, muestra como te gusta la sustancia. Acércate a la cabeza de su falo como si fuese un helado de chocolate y mete todo el capullo en tu boca caliente. Mantenlo allí. Escúchale gemir y gime tu también si te apetece… Permanece así, con el dentro de tu boca, siente como crece dentro de ti. Pasa tu lengua por toda su largura, de arriba a abajo y viceversa y mírale mientras lo haces…

Ahora baja rápidamente y mete tanto pene como pueda caber dentro de tu boca (no olvides mantenerla siempre salivada). No temas, no te ahogarás. Si doblas tu cuello de la manera correcta, puedes meterla limpiamente en tu garganta. Permanece así, con ella dentro de tu boca, durante un momento. Siéntela dentro tuyo. Puede darte tanto placer como tenerla en tu vagina. Experimenta como crece en ti.

Este paso puede ser optativo. La imagen mil veces difundida de un/a tragasables en el porno dista mucho de la realidad. Introducirse un miembro hasta la garganta es muy vistoso, y el placer puede ser meramente visual. Para el dueño puede que haya cosas mucho más gustosas, y para la/el chupadora/or puede llegar a ser desagradable: dificulta la respiración e incluso produce arcadas. Pero siempre se ha escuchado que, si no hay arcada no hay buena mamada, no? No se, es cuestión de ver si te gusta.

En este momento puedes hacer varias cosas. Esta es una de ellas: Deslízala hacia atrás hasta el extremo y chasquea tu lengua contra ella. Tu chico tendrá un hormigueo ahora, queriendo profundizar más en tu garganta. Pero no le dejes imponerse. Si lo hiciera, se correría en dos minutos y eso no es lo que quieres todavía ¿verdad?